LA FUENTE INAGOTABLE
Las obras de arquitectura se extienden en toda condición climática y topográfica. Cruzan a través del tiempo y acompañan al hombre desde los primeros monumentos megalíticos. Sin embargo aun se discute cual es el objeto de la arquitectura. Alumnos de la universidad central resultan coincidir que para el pintor es esencialmente el color extendido en una superficie. Y para el músico el sonido y el tiempo que son materias elementales a la cual les da forma.
Así mismo Le Corbusier y Fidias son arquitectos, sin hacer referencia a ninguna obra en especial.
Al preguntar a los alumnos cual es el elemento que identifica la actividad del arquitecto responden una gran diversidad de respuestas, algunos indican que el arquitecto le da forma al espacio, otros dicen que trabaja dando forma a la materia, y algunos señalan que la materia de la arquitectura son las proporciones. Recogen todo lo que han escuchado en las expresiones orales y escritas de los arquitectos.
Algunas preguntas se repiten varias veces.
Como que el arquitecto se aplica sobre el espacio y que acoge la vida humana, sin embargo cuando se les pregunta si un automóvil es arquitectura o un tren, el desconcierto y la división de opiniones son grandes, y lleva a dudar si un obelisco cae dentro de los objetos arquitectónicos.
Exponiendo la idea del acto que Juan Borchers dejo señalada, se transforma en uno de los mayores aportes para clasificar estos difíciles temas, este concepto elemental se constituye en una clave para ver la arquitectura viva y nueva, es acercarse al origen.
Afirmamos que la materia específica de la arquitectura es el ACTO y que el arquitecto a través de su saber da forma a la vida.
El acto no es un concepto simple, tiene relación también con la actualidad.
La arquitectura es el lenguaje de la inmovilidad sustancial, es claro que la estructura abstracta del ACTO no tiene relación con ninguna figura espacial ni material. El arquitecto utiliza todos los elementos del mundo sensible como soporte para imprimir el acto en la materia.
Hay cosas que nos producen movimiento como por ejemplo una zanja en el camino nos detiene, a esto se le denomina órgano de la voluntad.
La arquitectura esta en el mismo espacio y tiempo real de nuestra existencia, lo cual nuestras acciones hacen presente al acto, dando forma a nuestra vida.
Al igual que los números que se transforma en un lenguaje básico de los arquitectos. Este lenguaje de números recogerá los diversos ámbitos en que la obra se resuelve discriminando las medidas del ámbito táctil, visuales, matrices, etc. Recoge la regla del tacto, del sonido, de la luz y con esos signos recogen la huella de acciones.
La utilización del lenguaje numérico se remonta a Pitágoras de Samos y a la cultura egea.
Mirado desde el punto de vista de los actos y de los números resulta posible afirmar que la arquitectura no son los edificios y que una columna que no sirve de nada pues no tiene espacio interior, afecte sin embargo la conducta e imponga un orden.
La cuestión importante es si hacemos arquitectura o no, si la obra detrás de todas sus localidades y particularidades, es en su base una arquitectura pura.
Si lo es, tomara posesión del lugar se enraizara, recogerá los modos del tiempo y se hará local dentro de su pureza universal.
El ACTO será sustancial, el tacto tiene sus alcances, su manera de hacerse presente en la obra.
Los actos más específicos también se reflejaran en las obras, introduciendo dentro de la universalidad de la arquitectura los componentes temporales, locales y tipos específicos de actividad.
Para Saber cómo se comporta nuestra percepción en la distancia, el sentido del equilibrio, los sonidos, etc.
Resulta posible ordenar todo este complejo fenomenal a través de la disciplina arquitectónica, y de la capacidad matemática para manejar la abstracción y sensibilidad en un solo golpe.
Otros aspectos de la planteación de Borchers, tales como el número, la medición, la forma, la plástica, etc. Han debido ser veladas para poner énfasis e intensidad sobre un solo punto: EL ACTO.